viernes, 13 de julio de 2012

Día 5. Chichicastenango, Nebaj

A las 8 abandonamos el lago Atitlán rumbo al Altiplano. Es el primer día que llevamos escolta policial armada, que nos nos abandonará ya durante la mayor parte del resto de las vacaciones. La seguridad es un asunto candente en Guatemala, y los asaltos a autobuses de turistas ocurrencias diarias. Al gobierno guatemalteco le interesa cuidar a sus visitantes extranjeros. La escolta ralentizará nuestro viaje porque en los sucesivos relevos que se producen al entrar y salir de diferentes jurisdicciones se producen continuos retrasos en las llegadas de las nuevas escoltas.
Chichicastenango
Nuestra primera parada es Chichicastenango, pueblo a 2.030 metros de altura que a pesar de su aislamiento geográfico ha sido siempre un importantísimo centro comercial. El mercado de Chichi, que tiene lugar los jueves y domingos, es famoso en toda Centroamérica y tenemos la suerte de presenciarlo en vivo. Conforme nos acercamos a la ciudad se incrementa el caos de vehículos variopintos y personas a pies que se encaminan hacia el centro. 

Chichicastenango

Los accesos a la plaza son mágicos. Pequeños callejones tomados por los puestos de vendedores de telas cuyas mercancías cubren la calzada de un lado a otro y obligan al visitante a agachar la cabeza y pasar por sucesivos cortinajes como si de un escenario teatral se tratara. 
Chichicastenango
Chichicastenango 
 Hoy va a llover, y los puestos de la plaza están cubiertos por plásticos grises que nos roban parte de la fiesta que supone ver la plaza central del pueblo cubierta de colores. Pero el colorido está presente de todas maneras, entre las mujeres que venden flores en la escalinata de la iglesia, las colecciones multicolores de tejidos, las famosas máscaras mayas, la fruta, los niños, los gritos de los vendedores. En las dos horas de que disponemos en Chichi doy cinco o seis vueltas al mercado descubriendo en cada una de ellas un nuevo rincón, un nuevo color, una nueva imagen. Chichicastenango Chichicastenango Chichicastenango
Además de su mercado, Chichicastenango es famoso por la pervivencia de creencias y ritos precristianos entre sus habitantes. Chichi tiene dos gobiernos: la iglesia católica y el gobierno de Guatemala nombran sacerdotes y funcionarios, pero la gente del lugar elige sus propios representantes civiles y religiosos. El gobierno indio de Chichi tiene su propio ayuntamiento, alcalde y teniente de alcalde, y un juzgado que se pronuncia sobre casos concernientes a indios. En el interior de la principal iglesia se hace patente está mezcla de ritos. Las largas letanías en maya de los indios ante altares paganos se confunden con lo que no deja de ser una iglesia católica tradicional presidida por la Virgen María.
Chichicastenango
Llegamos pronto a Chichi, y nos marchamos pronto. Nos queda un buen paseo por delante, y los días de carreteras asfaltadas pronto van a quedar atrás. Para llegar a Nebaj, en el corazón del altiplano, tenemos que cruzar la cordillera de los Cuchumatanes, siguiendo pistas de piedra que describen curvas imposibles y que nos permiten disfrutar de vistas tan intoxicantes como vertiginosas. Una ruta no apta para cardiacos, quienes sin duda alguna verían detenerse su corazón de tener que contemplar la velocidad suicida con la que los autobuses ascienden y descienden las cordilleras, burlándose de los precipicios y desgraciadamente del resto del tráfico también. Llegamos a Nebaj cuando aún quedan unas horas de sol.

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