jueves, 12 de julio de 2012

Día 3. Santa Catarina Palopó

Para combatir el jet-lag tenemos el privilegio de levantarnos únicamente a las 8.30 de la mañana. El día lo tenemos libre para pasear por Santa Catarina y alrededores. Los más caminadores subimos a la montaña que cobija el pueblecito, es un ascenso vertical durante dos horas guiados por una joven del lugar. Ella, vistiendo alpargatas y el traje regional de rigor. Nosotros, equipados con botas de montaña, artilugios varios, litros de agua… Desde lo alto de la montaña se divisa una hermosa panóramica del lago, aunque los volcanes se niegan a emerger de entre la persistente niebla.

Por la tarde toca escribir unas cuantas postales al borde de la piscina del hotel. Cenamos en Panajachel, también conocido como Gringotenango tanto por locales como foráneos –el sufijo ‘tenango’ significa en maya ‘lugar de’-. Panajachel fue un importante centro hippy en los setenta hasta que los rigores de la guerra civil retrajeron a los visitantes. Hoy es una mezcolanza horrible de tiendas y bares para extranjeros. Como resultado de lo consumido durante la cena, siete integrantes del grupo vamos a experimentar durante varios días la inevitable diarrea del viajero.

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