sábado, 28 de julio de 2012

Día 15. Antigua

Se acabó nuestro recorrido por Guatemala. A las 8 de la mañana nos montamos en el autobús que nos lleva en nuestro último recorrido centroamericano al aeropuerto. De allí a Miami y la letanía interminable de vuelos a Madrid, Londres y finalmente Edimburgo. 
En la memoria quedan tantísimas cosas. Guatemala ha resultado ser un destino fascinante e increíblemente variopinto. Un país difícil, herido por la más brutal de las guerras civiles, una guerra en la que 200.000 personas fueron asesinadas (el 93 por ciento de ellas por militares y escuadrones de la muerte) y un número igual se vio obligada a desplazarse. 
Por encima de todo, el recuerdo de los mayas es el que pervive. El de los antiguos mayas pero, sobre todo, el de ese 65 por ciento de la población guatemalteca que no tiene el español como lengua materna y que ha conseguido conservar de manera sorprendente sus tradiciones y su identidad cultural a pesar de lo cruel que la historia contemporánea de Guatemala ha sido con ellos. 
A todos los lectores de estas líneas, os recomiendo encarecidamente un viaje al país de los mayas.

Día 14. Antigua

Antigua
Comenzamos el día con una breve visita guiada por la ciudad. Con la luz del día de lo primero que se da cuenta uno es del bellísimo emplazamiento de la ciudad, a 1.530 metros de altura sobre el nivel del mar y rodeada por tres magníficos volcanes: Agua, Fuego y Acatenango. Antigua, Guatemala 
Desde el fondo de la calle de El Calvario, donde está situado nuestro hotel, vamos recorriendo en orden inverso las estaciones de la cruz hacia el centro. Antigua, de nombre completo la Antigua Guatemala, fue la capital del país hasta que la sucesión de terremotos que sufría la ciudad obligó a trasladar la capital a su actual ubicación. El ser la sede central del poder colonial en Centro América durante muchísimos años ha dejado en la ciudad un bello rastro de edificios coloniales tanto en ruinas como restaurados. La ciudad está salpicada de bellísimas fachadas de iglesias detrás de las cuales no hay más que solares vacíos. Las casas están pintadas de ocres, naranjas, azules, marrones, un festival del color. Antigua
Tras recorrer el centro de Antigua, decidimos aprovechar que es día de mercado para acercarnos y echar un vistazo. La decisión resulta ser acertadísima. Es sábado y miles de personas llegan a Antigua para intercambiar sus mercancías en el mercado local más caótico y colorido que hemos visto en Guatemala. día de mercado / market day día de mercado / market day día de mercado / market day Antigua
Aquí no hay ni turistas ni puestos para ellos. Se intercambian productos del campo, textiles y una larga ristra de variopintos objetos, desde antenas de coche hasta remedios infalibles para curar todo tipo de males. Tras una hora y media vagueando por el mercado es hora de abandonar el frenesí y volver a recuperar el ritmo relajado y pausado de Antigua. Nuestra Señora de la Merced
El resto del día lo ocupamos recorriendo sus calles, patios, cafés, tiendas, fábricas de jade. El día y medio que pasamos en la ciudad se nos hace muy corto pero pone un excelente broche final a nuestras vacaciones centroamericanas.

viernes, 27 de julio de 2012

Día 13. De Tikal a Antigua

Aunque a algunos de nosotros nos tienta la idea de entrar en el yacimiento a oscuras para ver amanecer desde lo alto de alguno de los templos, abandonamos el plan por lo peligroso del mismo. En Tikal sólo hay soldados durante el día y aún así no protegen toda la extensión del yacimiento. Y aunque sólo entramos al yacimiento a las 6, pronto descubrimos que no nos hemos perdido nada, porque la niebla cubre toda la selva Tikal, Guatemala
Media hora después de la salida del sol los templos de la Gran Plaza están cubiertos por un espeso manto de niebla. Subimos otra vez al Templo de las Máscaras y allí, en lo más alto, permanecemos sentados durante una hora, disfrutando de la paz y la magia del lugar, que no del silencio, porque la selva es una auténtica fiesta de sonidos, con los monos aulladores gritando desaforadamente y los loros respondiendo con sus hirientes sonidos. Esa hora en lo alto del templo se convierte en uno de los momentos más mágicos del viaje a Guatemala.

A mediodía abandonamos Tikal y hacemos una parada de dos horas en la preciosa Flores, un pueblecito que ocupa el reducido espacio de una isla en el lago Petén Itzá. Tras la comida, subimos al avión que nos va a llevar desde el aeropuerto de Flores de vuelta a Guatemala capital, un vuelo de 30 minutos que nos evita doce horas de carretera. La temperatura en Flores es de 38 grados, y el aparato de Tikal Airlines ha estado en la pista expuesto al sol todo el día. El aire acondicionado no está conectado y la aeronave es lo más parecido a una sauna.

Visto y no visto, nos plantamos en Guatemala en un periquete. Allí nos espera un autobús que nos llevará a nuestro último destino en Guatemala, la ciudad de Antigua. Normalmente, el recorrido entre ambas ciudades se cubre en una hora, pero hemos tenido la mala suerte de pillar un caos circulatorio de aúpa, y van a ser tres horas las que pasen antes de que lleguemos a Antigua. En la capital nos acompañan varias escoltas policiales, desde motoristas con ametralladoras en ristre a coches con las luces encendidas. Un empresario acaba de ser secuestrado en la ciudad y su escolta asesinada y el ambiente está muy revuelto.

Como llegamos a Antigua de noche tendremos que esperar hasta el día siguiente para disfrutar del bello paisaje. Nuestro último hotel en Guatemala es el mejor de todos cuantos hemos disfrutado en el viaje, con una bellísima arquitectura colonial y unas paredes pintadas de esos colores que luego vamos a disfrutar en nuestro recorrido por las calles de la ciudad.

martes, 24 de julio de 2012

Día 12. Tikal

Hoy nos pegamos otra gran madrugada, para llegar prontito a Tikal, pero no nos importa lo más mínimo. Tras cubrir los sesenta kilómetros que nos separan de él, a las 8 y cuarto cruzamos la entrada del Parque Nacional y a las ocho y media dejamos nuestro equipaje en las cabañas del hotel, a la entrada misma del yacimiento arqueólogico. Nuestra habitación es un auténtico zoológico, plagada de bichos de todos los tamaños y colores, correteando por el suelo, descolgándose de las paredes. Una arañita con motitas rojas en la espalda sufre un final cruento, y es que no estamos para bromas.
Tikal
Y entramos a las más majestuosa de todas las ciudades mayas, Tikal, que en su momento de mayor esplendor llegó a estar habitada por 100.000 almas. Lo primero que sorprende de Tikal es su ubicación en el medio de la selva. No se accede a ella a través de amplias y largas avenidas sino por entre medio de los árboles y acompañados por una sinfonía de cánticos animales. Cuidado, casi piso esa tarántula que cruza el camino.
Tikal
En un claro de la selva aparece la primera pirámide, una de las más de 3.000 estructuras que han identificado los arqueólogos en el gigantesco yacimiento. Seguimos avanzando por entre la maleza hasta llegar al techo de Tikal, el templo IV, con sus majestuosos 64 metros de altura. La estructura humana más alta del continente americano hasta el siglo XVIII. El ascenso hasta la parte alta del templo es extenuante pero la vista que se divisa desde arriba hace olvidar rápidamente el calor y el cansancio: delante nuestro, y hasta donde alcanza la vista, se extiende la selva; de ella sobresalen las partes más elevadas de los otros templos de Tikal, como si de barcos atravesando un océano de árboles se tratara.
Tikal
Tras bajar del templo IV atravesamos la zona del Mundo Perdido para llegar a la Gran Plaza, el formidable centro ceremonial de Tikal vigilado por dos majestuosos templos y flanqueado por dos acrópolis. Por lo peligroso del ascenso, no se permite subir al Templo del Jaguar, por lo que la única opción que nos queda es ascender al Templo de las Máscaras.
 Tikal Tikal
Los escalones son estrechos y empinadísimos; la subida es difícil
, la bajada una pesadilla –en los últimos años se han producido varias caídas con víctimas mortales– . La llegada a la parte superior del templo nos pone más cerca del cielo: la vista desde él es embriagadora.
 Tikal
Justo enfrente, el templo del Jaguar, a los lados las múltiples estructuras de las acrópolis
, a nuestros pies, los árboles poblados por ruidosas aves y no menos ruidosos monos. Un descanso bien merecido en él hasta bajar y entrar en la acrópolis. Son las doce del mediodía y la temperatura en Tikal es de 39 grados; en la acrópolis norte, como resultado del calor que refracta la piedra, rozamos los 50 grados. Sufrimos un bajón físico bastante fuerte y decidimos que lo mejor es ponerse a la sombra un buen ratito y esperar la clemencia de los elementos. Abandonamos el yacimiento para comer y visitar el pequeño pero delicioso museo en el que se guardan algunas piezas de cerámica encontradas en Tikal.

Pirámide del Nuevo Mundo / New World Pyramid  
Por la tarde volvemos a entrar a Tikal con destino a la pirámide del Nuevo Mundo. Visitantes futuros del lugar, no os perdáis esto: puesta de sol desde lo alto de la Pirámide. La luz de la tarde baña de colores cálidos los árboles y las estructuras. Con la cercanía del ocaso más y más pájaros salen a comer y lucir estridentemente sus cantos y colores. Desde arriba de la pirámide gozamos de una vista privilegiada: los templos que emergen por encima de la selva, el sol que se va aproximando a la línea del horizonte. Tras la puesta del sol tenemos que salir rápidamente del yacimiento, tenemos una escolta armada esperándonos porque el lugar no es nada recomendable una vez que ha oscurecido.

Nuestra habitación es la más cercana a la entrada de Tikal. El lugar, en una ubicación remota del país, sólo dispone de electricidad hasta las 11 de la noche, por lo que tras una pronta cena nos retiramos a descansar. Los más veteranos nos anticipan que esta noche vamos a tener unos visitantes especiales: ‘da la impresión de que los tengas metidos en el cuarto de baño’, nos cuentan. Son los monos aulladores, cuyo pasatiempo favorito, parece ser, es arruinar el descanso de los visitantes. Para un servidor, que no ha escuchado un mono aullador en su vida, la experiencia no puede ser tan mala como la pintan; más bien todo lo contrario, cuando a eso de las 2 de la madrugada me desvelo y me doy cuenta de que los monos no han aparecido siento una profunda decepción. ¡Cuán rápido voy a cambiar de opinión! A las 2.30 comienza el espeluznante aullido de uno de los monos, situados justo encima de nuestra cabaña, que durará ininterrumpido hasta las 5.30. De que la familia de monos está justamente encima de nuestra cabaña tenemos constatación muy pronto: al concierto de aullidos le acompaña el festival de lanzamiento de objetos contundentes que impactan contra el techo de nuestra habitación haciéndonos saltar de la cama una y otra vez. Ramas, piñas y otros objetos variopintos son lanzados con fuerza contra nuestro techo convirtiendo la experiencia nocturna de los simios en algo inolvidable.

viernes, 20 de julio de 2012

Día 11. Lívingston y Río Dulce

río Dulce
 
río Dulce
Salimos de Lívingston en barco, esta vez cruzando la espectacular garganta del Río Dulce. El barco se adentra río arriba atravesando gigantescos muros de piedra e impenetrable vegetación en torno a los cuales revolotean miles de aves, sobre todo cormoranes y pelícanos.La parte más angosta de la garganta no está habitada, lo que contribuye todavía más a acentuar la sensación de exotismo. Cuando ya se abre el valle aparecen minúsculas aldeas habitadas por indios Q’eqchi que fueron desplazados durante la guerra civil desde otras partes del país. Viven en cabañas de madera sin acceso por carretera a ninguna parte y sin agua ni electricidad. Las agencias de cooperación internacional están trabajando especialmente en esta zona para mejorar las condiciones de vida de  los indios.
 río Dulcerío Dulce 
Dos horas y media después de comenzar nuestro recorrido río arriba toca cambiar de transporte, y con gran tristeza salimos del barco y nos montamos en el autobús que nos va a conducir a la remota región del Petén, donde se encuentra una de las joyas de nuestro viaje, la ciudad maya de Tikal.

La carretera que conduce a Petén es bastante problemática y los asaltos a vehículos con turistas son frecuentes. Por ello tenemos que esperar un buen rato hasta que llega nuestra escolta policial para el primer tramo del viaje. La policía del lugar no dispone de vehículos y los agentes suben a nuestro microbús armados de ametralladoras y fusiles. Dios mío, Dios mío, que no pase nada porque aquí se organiza una merienda de negros.
Camino de Petén pasamos a 500 metros de la frontera con Belize. La vegetación vuelve a cambiar por completo, nos estamos adentrando en la selva tropical. El cambiante paisaje hace más ameno el viaje. Terminamos el día en Santa Elena, un pueblecito a 60 kilómetros de Tikal donde vamos a pasar la noche.

miércoles, 18 de julio de 2012

Día 10. Por Quiriguá hacia el Caribe

Abandonamos Honduras tras un paso mucho más breve por el control fronterizo. La distancia en línea recta entre Copán y nuestra siguiente parada, las ruinas de Quiriguá, es de 50 kilómetros, pero los caprichos del terreno hacen que haya falta dar una vuelta de 175 kilómetros para llegar allí.
Quiriguá 
 Quiriguá no tiene la grandiosidad de Tikal pero no por ello deja de ser un parque arqueológico fascinante: un gigantesco claro en la espesa selva en la que varias estelas gigantescas hacen de centinelas. La humedad y la temperatura dentro del yacimiento recuerdan a una sauna. Afortunadamente estamos a finales de la estación seca y los mosquitos no nos hacen la vida imposible.
Quiriguá Quiriguá Quiriguá QuiriguáQuiriguá  
Las nueve estelas de Quiriguá son las mayores del mundo maya: la estela E es la más alta (11 metros) y pesada (65 toneladas) jamás construida por la civilización maya. En ellas aparecen representados los soberanos mayas con algunas características exclusivas de este yacimiento: los adornos de la cabeza, y las barbas, que se pusieron de moda en Quiriguá 30 años antes que en Copán. Otra característica de Quiriguá son su extraños zoomorfos, seis bloques de piedra labrados con figuras de animales y personajes humanos entrelazados.
Quiriguá 
Lamentablemente, tras dos horas tenemos que abandonar un lugar tan mágico porque un barco nos espera en el Caribe. Atravesamos interminables plantaciones de plátanos antigua propiedad de la United Fruit Company –hoy Del Monte–en ruta hacia Puerto Barrios.

La historia contemporánea de Guatemala está vinculada a la de la United Fruit Company, conocida en el país como el ‘pulpo’, por su control y sus ramificaciones en todos los aspectos de la vida política del país. Entre 1900 y 1930 los beneficios de la empresa se incrementaron 14 veces. Controlaba no sólo todas las exportaciones de plátanos sino que poseía la única vía férrea de Guatemala (hoy cerrada, al no resultar económica para el empresa) y el único puerto en el Caribe, Puerto Barrios. La UFC estaba exenta del pago de la mayoría de los impuestos y cuando el gobierno socialista de Arbenz propuso en 1954 confiscar las tierras que no cultivaba la compañía, ésta organizó un golpe de estado con la ayuda del gobierno estadounidense que puso fin al único decenio liberal en la historia de Guatemala.

En ruta hacia el Caribe, el paisaje ha cambiado por completo. De las montañas del Altiplano hemos pasado a las grandes plantaciones de plátanos y a los ranchos en los que pacen las vacas. La vegetación ha cambiado también, estamos rodeados de palmeras por todas partes.

Nuestro destino final de hoy, Lívingston, no está comunicado por carretera con el resto del país, por lo que tenemos que coger un barco en Puerto Barrios que en 45 minutos nos acerca al lugar más caribeño de Guatemala. Saliendo de Puerto Barrios contemplamos las gigantescas terminales de contenedores de plátanos, un espectáculo inusual e impresionante.

Livingston
Lívingston es la única ciudad caribeña de Guatemala y en ella se mezclan de forma fascinante las influencias caribeñas con otros rasgos característicos de Guatemala. Lívingston está habitada por los indios garífuna (6.539 en el último censo), desciendentes de esclavos negros que naufragaron cerca de la costa hace varios siglos. El aislamiento geográfico ha facilitado que conserven su propia cultura y lengua, el garífuna, una mezcla exótica de senegalés, español y francés.

Livingston Livingston  
No lleva más de veinte minutos recorrer la calle principal de la población, y en ese rato uno se da ya cuenta de algunos rasgos definitorios de esta anomalía guatemalteca: actitud relajada, cocoteros, edificios de madera pintados de colores brillantes, señoras con sombreros de paja que recorren tranquilamente las calles balanceando ostensiblemente las caderas. Jamaica en mitad de Guatemala.

Livingston Livingston  
Por la noche salimos de bares y acabamos en un local en el que una banda garífuna se ha reunido para tocar la música típica del lugar. El grupo está compuesto de tres tambores, un caparazón de tortuga y unas maracas, que producen ritmos sincopantes que se acompañan de cánticos cuasireligiosos.

domingo, 15 de julio de 2012

Día 9. Copán

Copán 
Recorremos a primera hora de la mañana y a pie la distancia entre el pueblo y el yacimiento arqueológico, acompañados de nuestro acompañante del día, un guía chapado a la antigua que está más interesado en lo anecdótico, intranscendental y chabacano que en intentar ayudarnos a comprender lo que Copán nos cuenta sobre la civilización maya.

Copán  
Copán fue una de las mayores ciudades mayas, llegando a estar habitada por 28.000 personas. Su época de mayor esplendor coincidió con los reinados de Humo Jaguar y 18 Conejo entre 628 y 738. Destaca de entre el resto de yacimientos mayas por la cantidad de esculturas, incluyendo estelas y altares, que se conserva en el yacimiento.
Copán
Entramos a Copán por su Gran Plaza, un enorme claro en la vegetación de tres hectáreas de terreno nivelado y originalmente recubierto con estuco, que junto con la Acrópolis, una enorme masa elevada a más de 30 metros sobre el nivel de la Gran Plaza, formaba el Grupo Principal de la ciudad.
Copán 
La Gran Plaza está salpicada de estelas que representan a gobernantes de la ciudad.
Copán
Son intrincados relieves que dan fe de la habilidad de los artistas mayas. Copán 
En un extremo de la Plaza se encuentra la Escalinata de los Jeroglíficos, una estructura de 30 metros de altura compuesta por más de 12.500 bloques jeroglíficos, el mayor texto maya que se conserva.
Copán
Nuestro recorrido del yacimiento de Copán finaliza en la Acrópolis, desde la cual se divisa una panorámica espectacular de la Gran Plaza. Como en el resto del yacimiento, las esculturas y los relieves nos deleitan a nuestro paso.
Copán 
En un extremo del yacimiento se encuentra el Museo de Escultura, inaugurado en 1996, al que se han transferido buena parte de las esculturas y altares de Copán para prevenir que sean víctimas de los saqueadores. En su lugar, en el yacimiento se encuentran réplicas. La joya del museo es una reproducción a escala natural del espectacular templo de Rosalila, descubierto en 1989 dentro de una de las pirámides de Copán. La visita al maravilloso museo cierra nuestro recorrido por Copán.

templo de Rosalila  
Tenemos la tarde libre, y opto por una de las excursiones opcionales, una visita a unos baños termales a 30 kilómetros de Copán Ruinas, distancia que cubrimos por una pista forestal montados en la parte de atrás de una furgoneta, una auténtica prueba de fuego para nuestros maltrechos huesos que después de 45 minutos de saltos constantes piden una tregua indefinida. El camino es fascinante, atravesamos plantaciones de café y contemplamos árboles de colores maravillosos.
templo de Rosalila 
En los baños termales hay dos piscinas al aire libre, una de agua muy caliente, y otra de agua hirviendo. Afortunadamente, la piscina de agua hirviendo no está funcionando y nos tenemos que conformar con un relajante baño de una hora en el agua muy caliente.
Volvemos a pasar la noche en Honduras, donde aprovechamos para degustar excelente carne de ternera.

sábado, 14 de julio de 2012

Día 8. Biotopo del Quetzal y camino a Honduras

Esto lo saben todos los aficionados a la observación de aves: si se quiere ver algo interesante hay que madrugar. Y lo que tenemos hoy en el menú supera con creces la definición de interesante: el resplandesciente quetzal, símbolo de Guatemala y bellísima ave en peligro de extinción. Quedan ya pocos ejemplares de un pájaro al que los mayas otorgaron rango de divinidad, y las posibilidades de ver uno son remotas. De hecho, en nuestra guía leemos que las posibilidades de ver un quetzal, incluso en la época más favorable del año, son infinitesimales; en once viajes al Biotopo, nuestra guía no ha visto nunca un quetzal; y nuestro conductor, guatemalteco él, nunca jamás vio un ejemplar del ave nacional en toda su vida. A las 6 menos diez de la mañana hacemos una parada en un café antes de entrar en el biotopo, y justo cuando la guía le comenta al conductor que no sabe por qué nos molestamos tanto para madrugar y no ver nada, justo entonces, un maravilloso quetzal atraviesa el cielo describiendo las curvas características de su vuelo y se posa en la rama de un árbol a diez metros por encima de nuestras cabezas. Se pueden escuchar los corazones de todos los allí presentes palpitando a marchas forzadas. Nuestro visitante se queda en su rama durante diez minutos antes de partir hacia dentro del bosque, y al poco tiempo un acompañante le sustituye y volvemos a tener el placer de contemplar a tan bellísima ave con su plumaje de un verde resplandeciente.

Ufanos partimos después de media hora hacia el Biotopo del Quetzal propiamente dicho, una reserva natural donde se supone que se puede divisar tan elusiva ave. Pero ahora ya no importa, hemos sido afortunados, hemos visto dos quetzales y que ahora veamos o no algún otro ha dejado de tener importancia. Así es, recorremos la reserva disfrutando de la tupida selva, plantas y pajaritos que nos acompañan en el paseo, sin que los quetzales vuelvan a hacer acto de presencia. Ya habíamos cumplido nuestra misión con creces.

Nos queda otro día largo de autobús hacia Honduras. Abandonamos el Altiplano, la tierra de los mayas vivos, para bajar hacia las tierras bajas, más secas, con diferente vegetación, pobladores, edificaciones. A las cuatro nos detenemos ante un casetón medio derruido ocupado por cinco o seis hombres con sombreros tejanos, camisas desarregladas y cara de pocos amigos. Hemos llegado a la frontera con Honduras.

  Guatemala - Honduras border (near Copán)

Dos días después Byron, nuestro conductor, me explicará que el trámite fronterizo lleva habitualmente dos minutos, pero que hoy hemos tenido la mala suerte de toparnos con un funcionario especialmente irritante que extiende esos dos minutos hasta convertirlos en 40. En fin, tras una espera nada memorable uno de los guardias fronterizos desata la cuerda que impide la entrada de nuestro autobús en Honduras y recorremos los quince kilómetros de carretera no asfaltada que nos separan de Copán Ruinas.

Copán Copán 
Copán Ruinas es un pueblecito surgido en torno a las ruinas mayas de Copán, que visitaremos al día siguiente. En él se percibe un bienestar económico superior al visto en Guatemala y sin duda alguna mayor que el del resto de Honduras.

Día 7. De Nebaj a Biotopo del Quetzal

Abandonamos el Altiplano. Hoy es el día más largo en la carretera, no tanto por la distancia recorrida, menos de doscientos kilómetros, sino por el tiempo –ocho horas- que lleva cubrir esa distancia por carreteras infernales. El viaje se lleva bien, la espectacularidad del paisaje compensa con creces las incomodidades de la carretera. En ruta paramos por varios pueblecitos, incluyendo Uspantán, de donde viene Rigoberta Menchú. Son pueblecitos remotos por donde no pasan muchos turistas y en los que la vida transcurre a un ritmo completamente diferente al que estamos acostumbrados.

Llegamos a nuestro alojamiento cerca del Biotopo del Quetzal cuando ya empieza a oscurecer. Cena y a dormir, que mañana toca madrugar, y mucho.

Día 6. Nebaj

Nebaj es la capital del triángulo de Ixil, una zona remota y enormemente tradicional en la que están concentrados todos los indios Ixil de Guatemala (aproximadamente 130.000). Su lengua, también el Ixil, sólo se habla en estas montañas guatemaltecas. Nebaj, triángulo Ixil 
Es una zona montañosa cubierta de vegetación en la que los colores brillantes de los indios podrían ocultar al viajero despistado la historia más reciente de la región. De todo el Altiplano, el triángulo de Ixil fue el que sufrió más durante la guerra civil, convirtiéndose en un cruento campo de batalla: bastión de la guerrilla del Ejército Guerrillero de los Pobres, la mayoría de los pueblecitos simplemente desaparecieron, arrasados por el ejército que obligó a desplazarse a los supervivientes; entre 15.000 y 20.000 indios fueron asesinados y decenas de miles tuvieron que huir. La letanía de violaciones de los derechos humanos perpetradas en esta región es interminable. Nebaj, triángulo Ixil 
En Nebaj uno se siente en un país diferente. La mirada ausente cuando no indiferente de los indios y la ausencia de turistas confiere al lugar un carácter remoto. Nuestro hotel, o más bien casa con habitaciones, se encuentra en una esquina del pueblo. Para llegar a la plaza del pueblo tenemos que cruzar el mercado local, una larga calle con puestos en los que los indios venden los productos del campo. Por la mañana subimos a las montañas que rodean el pueblo y visitamos varios pueblecitos y una quesería. Nebaj, triángulo Ixil Nebaj, triángulo Ixil Nebaj, triángulo Ixil 
Por la tarde, un grupo de señoras del pueblo vienen a hacernos una preciosa demostración de cómo elaboran sus maravillosos tejidos. Por la noche, la iglesia evangélica al lado del hotel nos mantiene despiertos con sus desaforados rezos hasta altas horas de la madrugada.